Argentina – Week 37

Querida Familiy,
Esta semana vi muchísimos milagros. Estuve estudiando 1 Nefi 1-7, y memoricé 1 Nefi 1:20 que dice que “las entrañables misericordias del Señor se extienden sobre todos aquellos que, a causa de su fe, el ha escogido, para fortalecerlos, si, hasta tener el poder de librarse.” Me encanta esta escritura porque dice que la mano del Señor se extiende sobre los que tiene fe para fortalecerlos para que tengan el poder de librarse. Es muy lindo que el verbo librarse está en reflexivo. Quiere decir que si nosotros tenemos fe en el Señor, nos socorrerá y nos dará la fuerza para ayudarnos a nosotros mismos. Realmente incrementé mi testimonio de eso muchísimo en esta semana, ya que vi tantas misericordias del Señor.
Una misericordia que tuvimos esta semana fue que Erica, la mamá de la familia Heiland se fue de viajes, y llegó el esposo que no estaba tan animado como ella para ir a la iglesia los domingos. Estaba muy animado para seguir viendo el progreso de esta familia tan maravillosa y para poder verles en la casa de oración de Dios el domingo todos juntos, así que me desanimé un poquito el viernes pensando a mi mismo, “Ya que Erica se fue y el papa no quiere, no vamos a poder compartir el espíritu que se siente en la iglesia con nadie este domingo.” Por suerte, me di cuenta de mi error y empecé a verlo como una oportunidad para enfocar por un fin de semana en otras personas que también necesitaba sentir el amor de Dios en la iglesia. Empezamos a trabajar muchísimo buscando las personas que tenían los deseos de venir a Cristo y ser perfeccionados en Él. Encontramos una familia y una persona que realmente lo necesitaban. Hay una familia incompleta que les está costando ser constantes en su actividad en la iglesia, y le ayudamos a entender porque es tan importante, y llegaron a la iglesia el domingo, y ahora su hijo Agustín se va a bautizar el domingo que viene. Aparte de ellos, encontramos a una mujer con muchas problemas que se llama Amelia. Vive una vida terrible, ya que vive con su marido que la odia y la abusa. Le pudimos enseñar y ella se comprometió a venir a la iglesia el domingo. Ella llegó media hora antes de la reunión, así que le dimos un recorrido de la capilla, y terminamos mostrándole la pila bautismal e invitándole a bautizarse. Había una duda que no conocíamos de ella, y ella decía que no quería bautizarse, pero no decía porque. De repente, sentí el espíritu muy fuerte y le testifiqué de la paz que nos trae el arrepentimiento y el bautismo por la remisión de pecados. Ella empezó a llorar, y nos contó que hace 20 años su esposo la odia y la abusa, y ella está dolida sicológicamente y no tiene aun los deseos de seguir viviendo. Se me vino a la mente una pregunta, y se lo pregunté: “Amelia, ¿que está buscando aquí?”. Ella me respondió, entre lagrimas, “La paz. Solamente quiero paz. Ni puedo llorar en mi propia casa, y solamente quiero paz.” En ese momento una escritura se me vino a la mente: Mateo 11:28-30. Lo compartimos con ella y le testificamos de la paz del Salvador que viene cuando tomamos su yugo sobre nosotros. Fue una lección impresionante, y realmente vi las misericordias del Señor a pesar que la familia Heiland no pudo llegar a la iglesia este domingo. La reunión fue dirigida completamente a ella, con el himno “Venid a mi”, un discurso sobre las mujeres de la familia de Lehi que podían soportar sus desafíos en el desierto sin murmurar y tenían la fuerza para nutrir sus hijos a pesar de la carne cruda que comían, y la tierra prometida que el Señor nos promete cuando le somos fieles. Sé sin duda que cuando nosotros ejercemos la fe, el Señor nos fortalece para que tengamos el poder de librarnos. Me encanta la escritura en 2 Nefi que dice: “…no inclinemos la cabeza, porque no somos desechados; sin embargo, hemos sido expulsados de la tierra de nuestra herencia; pero se nos ha guiado a una tierra mejor, pues el Señor ha hecho del mar nuestro camino…”. Sentí como esta escritura esta semana. Quizá, a veces somos expulsados de la tierra de nuestra herencia, pero no somos desechados, porque el Señor nos guía a una tierra MEJOR, y hace del mar nuestro camino. Amo esta obra, y se que es verdadera. Haré lo imposible para llevarlo adelante, porque sé que es la obra del Señor.
Les amo mucho!

Un abrazo gigante,
Elder Hoffman

Dear Family,

This week I saw many miracles. I was studying 1 Nephi 1-7 Nephi 1:20 and memorized one that says “the Lord’s tender mercies are over all those who, because of his faith, he has chosen to make them mighty even unto the power to free themselves.” I love this scripture because it says that the Lord’s hand extends over those that have faith to strengthen them so that they have the power of deliverance. It’s very cool that the verb is reflexive in spanish, “librarse”. It literally means “free themselves”. It comes to mean that if we have faith in the Lord, he will succor us and give us the strength to help ourselves. I really increased my testimony of that much this week, because I saw so many tender mercies of the Lord.

A mercy that we had this week was that Erica, the mom of the Heiland family had to travel, and the husband was not as lively as her to go to church on Sunday when he arrived from working for 3 weeks. I was very excited to continue watching the progress of this wonderful family and to see them in the house of God on Sunday together, so I was discouraged a little bit on Friday thinking to myself, “Now that Erica left and the dad doesn´t want to come, we will not be able to share the spirit felt in the church with anyone on Sunday.” Luckily, I realized my mistake and I started to see it as an opportunity to focus on a weekend in others who also needed to feel the love of God in the church. We started to work hard looking for people with the desire to come unto Christ and be perfected in Him We found a family and a person who really needed it. There is a part member family who are struggling to be consistent in their activity in the church, and we helped them understand why it is so important, and they came to church on Sunday, and now the son Augustine is to be baptized next Sunday. Apart from them, we found a woman with many problems called Amelia. She lives a terrible life, and is living with her husband who hates and abuses her. We were able to teach her and she promised to come to church on Sunday. She arrived half an hour before the meeting, so we gave her a tour of the chapel, and ended up showing the baptismal font and inviting her to be baptized. There was a question she had that we couldn´t figure out though, and she said she did not want to be baptized, but did not say why. Suddenly, I felt a very strong spirit and I testified of the peace that brings repentance and baptism for the remission of sins. She began to cry, and told us that for the last 20 years her husband has hated her and abused her, and she is psychologically hurt and does not even have the desire to continue living. A question came to my mind, and I asked her: “Amelia, what are you searching for here?”. She replied, in tears, “Peace. I just want peace. I can´t even cry in my own house, and I just want peace ” Then a scriptures came to mind. Matthew 11:28-30. We shared it with her and testifed of the peace of the Savior, which comes when we take His yoke upon us. It was an amazing lesson, and we truly saw the mercies of the Lord despite the Heiland family could not come to church this Sunday. The meeting was completely directed at her, with the hymn “Come unto me”, a discourse on women in the family of Lehi that could withstand their challenges in the wilderness without a murmur and had the strength to nurture their children despite eating meat raw, and the promised land which the Lord promises us when we are faithful. I have no doubt that when we exercise faith, the Lord will strengthen us so that we have the power to deliver ourselves. I love the scripture in 2 Nephi says: “… no bow our heads, because we are not discarded; however, we have been driven out of the land of our inheritance; but it has led us to a better land, for the Lord has made the sea our path … “. I felt like this scripture this week. Perhaps we are sometimes expelled from the land of our heritage, but we are not discarded, because the Lord guide us to a better land, and makes ​​the sea our path. I love this work, and I know that it is true. I will do the impossible to carry it out, because I know it’s the Lord’s work.

I love you all a ton family! Keep being awesome, in the words of Grandma C!

Un abrazo,
Elder Hoffman

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